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Quiero contar esta historia a quien la quiera escuchar, quizá aportar una perspectiva diferente, hay finales que son un triunfo, la sociedad estigmatiza a las mujeres que no siguen las reglas, pero mi experiencia demuestra que se puede ser más feliz cuando te empoderas de tus decisiones.


Estuve pensando sobre lo que quería hablar en esta entrevista, sobre mi historia, bueno en la adolescencia tuve a mi primer novio, una persona muy sana, muy buena que me enseñó mucho, cuando fui a la universidad lo nuestro se fue extinguiendo yo creo que también porque conocimos otro tipo de ámbitos y decidimos terminar. Yo sentía que ya se me acababa la vida, como todo adolescente. Lo fui superando y en ese momento ayudó conocer a otro chico, al principio fue una relación muy linda, yo vivía en Guayaquil y él en Riobamba, me gustaba la unión que tenía con su familia, yo no había tenido la oportunidad de vivir eso.


Mi padre siempre estuvo ausente, creo que sí me quería me lo demostraba trayéndome dulces, o mi fruta favorita, pero su forma de tratar era muy dura, muy cortante, algo grosera, cuando tuve 17 nos abandonó, pero en realidad solo se fue de la casa porque hace mucho que ya nos había abandonado, lo único que cambió es que no lo volvimos a ver, era solo un papá biológico, porque la palabra padre le queda muy grande.


Mi madre y mi abuela que vivía con nosotras, nos sacaron adelante a mi hermano y a mí, mi abuelita ayudaba en nuestro cuidado y la crianza para que mi mamá pueda trabajar, mi hermano era mi confidente y siempre ha sido mi apoyo, pero como nunca vi ese modelo de familia unida por eso me llamó mucho la atención esta persona, nunca me imaginé que lo que yo admiraba de él, llegaría a ser el problema, porque lo que parecía amor, terminó siendo intromisión, él les consultaba todo a su madre y hermana, ellas opinaban mucho sobre nuestra relación.


Al año y medio de estar juntos me quedé embarazada, su familia me rechazó, llegaron a decir que yo me había embarazado a propósito para amarrarlo, yo jamás le pedí que se casara conmigo, fue él quien me ofreció que viviéramos juntos, pero en Riobamba, porque él no estaba dispuesto a venir a Guayaquil. Acepté porque quería darle un hogar a mi hijo no me imaginé qué viniendo a su ciudad, las cosas serían tan difíciles todo comenzó porque él no quería que yo trabajara, su familia lo apoyaba en esa idea esperaban que yo fuera mamá a tiempo completo y como yo tenía otras expectativas él se enojaba mucho conmigo y me decían.


- ¿Cómo no puedes ser feliz siendo madre a tiempo completo?


Eso me hacía sentir muy mal. Empecé a vivir a la sombra de la familia siempre estuvieron pendientes de cada una de mis decisiones, estaba tan sola, aún estoy sola, aquí poco a poco me fui marchitando, me sentía muerta en vida, no existía un propósito para mí en ese momento yo quería aprender un idioma para aunque sea ser profesora mi familia me ayudó a estudiar inglés pero él se ponía sumamente celoso, me tenía intervenido el teléfono, las redes sociales, no quería que tuviera amigos, ni hombres, ni mujeres, a mí me daba vergüenza hablar de esto con mi familia, porque se supone que ese era el hombre que yo había escogido, sentí que poco a poco lo dejaba de querer, incluso el día que me iba a casar con él, mi hermano me decía:


- ¿Para qué te casas si ya no lo quieres?


- No importa después me divorcio - le contesté.


Qué absurdo pensar de esa manera, ahora cuando reflexionó sobre eso creo que solamente estaba cumpliendo con el mandato social, con el paso del tiempo sufrí de violencia física y de violencia patrimonial porque él no me daba ni un centavo, aprendí a hacer de todo en la casa antes no sabía ni como lavar un plato pero en Riobamba me convertí en un ama de casa a tiempo completo, yo entré mí decía:


- Bueno, lo hago para ganarme mi plato de comida.


La primera vez que me pegó no le puse la denuncia, él me rogó diciendo:


- No me dejes, no le hagas daño a mi hijo.


Mi niño era chiquito tenía unos 3 años, así pasó el tiempo y la violencia psicológica era permanente; por qué: yo no podía tener dinero; yo no podía ir a visitar a mi familia; yo no podía comprarme algo que me gustara; para todo debía pedirle permiso a él.


Cuando mi hijo tenía como siete años, descubrí que él estaba teniendo una relación con una compañera de su trabajo, lo supe por terceros que me contaron que mi esposo publicaba su nueva relación en sus redes sociales, yo prefería no hacer nada en su contra porque él ya no me interesaba realmente, creo que la traición ni me molestó y no me dolió tampoco, el vínculo afectivo se había roto hace muchos años, lo que me dolió fue que él quiera estar con otra persona sin divorciarse de mí si ya no era feliz conmigo.


Ahí fue cuando yo le reclamé, le dije que me dé el divorcio porque yo no tenía dinero para un abogado, fue la segunda vez que intentó pegarme, no lo logró porque le dije:
- Esta vez sí te voy a meter preso.


De la primera vez yo tenía fotos, había un parte policial pero no continué con la denuncia. Con todo esto, y al cabo de 6 años logré contarle la verdad a mi mamá, le pude hablar de la violencia que yo sufría. Tomé valor y saqué una boleta de auxilio, eso causó un verdadero infierno, él me amenazó, diciéndome:


-Tú no tienes dinero para poder mantener a mi hijo, te lo voy a quitar.


Por suerte tuve un abogado muy preparado, que me tranquilizó y me dijo:


- Él puede perder su trabajo porque si esto se hace público, se va a saber que su novia también es su compañera en la misma empresa.


Esto lo amedrentó y por eso me dio el divorcio de mutuo acuerdo, también la pensión alimenticia para mi hijo y la tenencia compartida; decidí que sea compartida porque no quería hacerle las cosas tan fáciles como que el dé la pensión alimenticia y nada más; por eso ahora seguimos en contacto, por mi hijo.


Después del juicio me dieron atención psicológica en un hospital, que no me sirvió para nada, porque esa terapia es solamente llenar una ficha y nada más, tuve que tomar terapia particular, enfrentar todos mis traumas, no revictimizarme, porque yo no quería que mi hijo viva con una mujer triste y amargada, yo no quería eso para él.


Justo en abril fueron tres años de mi divorcio, para mí es una fecha muy importante porque cuando pude ver que mi cédula y que ya no tenía el nombre de él me sentí muy feliz. Me acuerdo que yo estaba en Guayaquil, me llegó al correo la sentencia, fui corriendo a sacar mi nuevo documento. Ese día después del nacimiento de mi hijo fue el más feliz en mi vida, me acuerdo que le dije a mi mami:


- Me voy a sacar la cédula.


Mi mamá me dio una sonrisa, creo que no me había visto tan feliz hace muchos años, le dije:


- ¡Por fin soy libre!


Yo siempre digo:


- El divorcio también debe ser celebrado, así como los cumpleaños.


Cuando se ha sufrido violencia es como un nacimiento, es acordarme de qué todo tiene un límite, depende de nosotras, nadie más que nosotras va a poner la denuncia y nadie más va a atender nuestra causa ante un juez o un fiscal más que nosotras. Es celebrar la fuerza que no sé de dónde saqué, el sistema judicial también violenta a las mujeres y también fue una lucha contra la justicia.


El tiempo pasó y siempre es muy difícil hablarle a una mujer que está pasando por eso que la están haciendo sentirse inútil, yo creo que más que juzgar hay que acompañar, visibilizar el problema es muy importante, es difícil poner en palabras lo que está pasando, a veces hay que hacerlo con personas que no nos conocen, a veces nos encontramos con mujeres que se vuelven hermanas con quienes el dolor se transforma en lucha. Porque para mí sí ha sido salir de una jaula, y la paz que pude ir viviendo sola con mi hijo sin que nadie me critique o me juzgue es muy bonita.


Mi hijo no sabe lo que pasó, cuándo tenga el criterio quizá se lo diga, pero no quiero dañar su corazón, su papá es su papá, el día que él me pregunte, quisiera tener algo artístico para poder explicárselo.


Asociar el divorcio con la tristeza es solo una cuestión social que nos han reforzado, el divorcio está estigmatizado, la gente dice:


- ¡Qué pena, pobre niño lo dejaron sin papá!


- No, yo lo celebré- digo yo- Mi hijo ahora puede contar con una madre que está en paz, y con un padre que se hizo responsable de él.


Al final creo que a mi ex esposo le hice un favor porque los dos vivimos más tranquilos cuando uno se siente en paz es lo mejor para poder vivir y ser productivo en nuestro entorno. Es por algo que estamos terminando, si no funcionó la relación, si estoy pasando mal, debo terminar y sin embargo en lugar de sentirme libre estoy ahí hecha un desastre, porque socialmente nos han dicho que eso está mal y creo que es una buena oportunidad para decirle a las mujeres que está bien separarse, que siempre se puede terminar, siempre tenemos la oportunidad de algo nuevo, depende de cómo uno lo toma, si para una misma es un fracasó el resto lo va a ver como eso, pero si uno lo cuenta de una manera distinta, el resto va a decir:


- Ella es más feliz estando divorciada que casada.


A veces las mujeres también nos criticamos entre nosotras hay que cambiar. En terapia pude entender muchas cosas, como que solemos repetir los patrones con los que nos crían y luego lo hacemos de adultos con nuestros hijos, algo de la historia de mis padres se repitió en mí, pero yo quiero darle un giro positivo, el abandono de mi padre me marcó mucho, aunque creo que nos hizo un favor yéndose porque mi mamá lo más probable es que no lo hubiera dejado nunca, porque prefería aguantar para cumplir con los preceptos sociales. Pero mis padres no fueron malos, sólo que ahora cuando estoy en una relación siento que me van abandonar y antes de que me hagan daño yo misma los terminó, me han dicho:


- ¿Pero si estamos bien por qué me dejas?


- Es que, si no lo hago, tú me vas a dejar- contesto.


Mi actual pareja tiene mucha paciencia conmigo tuve la confianza para contarle lo que pasó con mi papá le dije, que hubiera preferido que me expliqué que se iba, y así no me haga sentir culpable por su decisión, mi pareja me comprende pero es algo que aún no he podido cerrar ni siquiera en terapia, ahí he trabajado temas muy profundos incluso un aborto que tuve, por eso me sentía mala mujer y la psicóloga me ayudó a pedir perdón a esa niña, (en mi mente era una niña) pero con mi padre no pude hacerlo, porque no existía una respuesta desde el otro lado, él me dejó con miles de preguntas, yo no sé cómo está, sé que está vivo pero tengo miedo de acercarme porque él es una persona a la que es muy difícil de llegar, este es mi tema pendiente.


Antes creía que el amor era una entrega sumisa, no me sentía completa, no podía estar sola, con mi novio del colegio fue así, veía mi mundo alrededor de él, cuando conocí al padre de mi hijo fue lo mismo, creo que cuando me enamoraba, era capaz de dejar todo por esa persona, por eso aprendí a analizar cada conducta, a entender que algo que nos hace feliz un rato no siempre es bueno; mucho después me di cuenta de lo vacía que estaba, pero todo eso me ha ayudado a encontrar mi camino, ahora creo que amor es compartir nuestro tiempo y experiencias, creo que lo más bonito del amor en pareja es aprender juntos, para eso me ha ayudado mucho compartir en grupos feministas, sigo muchas cuentas en redes sociales donde he aprendido mucho de los preceptos mal concebidos del amor romántico, también me han servido los círculos de mujeres, la terapia, leer, asistir a encuentros. Ahora busco a alguien que me de paz y respeto, respetar el espacio de cada uno para poder sentirnos felices cuando estamos juntos, y si la otra persona tiene conductas inadecuadas de ahí todos podemos aprender, nadie es perfecto, y creo que el amor uno lo puede ir construyendo y no está predestinado, puedes creer que es el destino de alguien es estar con cierta persona y de un momento a otro no, y no por eso no te vas a morir.


Yo estoy bautizada en la religión católica y lo fui por muchos años, pero ahora ya no, es difícil pelear con eso, porque la gente habla de Dios, pero muchas mujeres que están en la religión lo que hacen es aguantar, en Corintios dicen “El amor todo lo supera, todo lo soporta” pero yo les contesto:


-No. No soporta el maltrato, no soporta la violación, no soporta la violencia, la Biblia debería reescribirse para nuestro tiempo, se escribió siglos atrás y ya no es compatible con nuestras vidas, la religión hace a las mujeres sumisas.


Sobre el matrimonio creo que es la celebración de un compromiso, pero bueno yo no me casé, solamente por el civil y me quedó eso pendiente, la ceremonia, y la celebración con mis familiares. Aún me quisiera casar, por la celebración, pero no porque esté casada le pertenezco a un hombre, haría una ceremonia pequeña no necesariamente firmando un papel. Solo celebrando que queremos estar juntos por el tiempo que dure.


Para mí la sexualidad y el amor son complementarios yo no he podido estar con una persona sin sentir algo por él, pero también respeto la idea de que el sexo es una cosa y el amor es otra, mientras exista respeto.


El tema económico ha sido complicado porque normalmente cuando estaba en Guayaquil, yo era la que aportaba más, ahí trabajaba desde muy jovencita, yo le decía:


- Vamos a comer.


- No tengo plata - me contestaba.


- No importa yo invito.


Con mi ex esposo fue distinto porque él me mantenía, pero ahora trato de que sea igual
- Yo invito ahora y la próxima invitas tú.


Mi mamá y mi abuelita decían que busque a alguien que me quiera, me respete, me cuide, trabajador, honrado, honesto, que no necesito a alguien que me mantenga pero que sí me respete a mí y a mi hijo.


Los celos, son inseguridades, son traumas, es la necesidad de poseer al otro, son enfermizos y muy dañinos, yo soy una persona celosa y a veces veo cosas que no son, mi pareja trata de ayudarme con eso, creo que mientras no le faltes el respeto a la otra persona y sepas llevar la relación todo va a ir bien, pese a todo no creo que las cosas funcionen cuando le echas la culpa al otro; mi ex esposo era muy celoso, yo no podía ni conversar ni con mi hermano, solo conmigo misma.


La fidelidad es una decisión, es mejor creer en la lealtad que en la fidelidad porque la fidelidad es algo impuesto y que la lealtad es algo trascendental, yo creo que cuando uno está en parejas es por algo y qué el respeto a la otra persona debe estar presente porque si yo quiero estar con otra persona, es preferible hablarlo, he escuchado de muchos casos de parejas abiertas, de la poligamia, yo no podría vivir así, pero creo que cada quien tiene su forma de vivir.
Quien bien te quiere no te hace sufrir, quien bien te quiere te ayuda, te alimenta te acompaña, no te hace daño. No estoy de acuerdo en que pelearse sea una forma de demostrar amor, es lo típico que le dicen a las niñas:


- Tú le gustas a ese niño y por eso te jala el pelo.


Esas frases, cultivan el amor violento, romántico, equívoco.


Yo pertenezco a un colectivo feminista, mi abuela y mi mamá quizá no saben que son feministas, o no se reconocen así, pero piensan de formas similares, criaron a una feminista, con estos grupos hablamos de muchos temas, hace poco hablábamos sobre el orgasmo femenino que muy pocas mujeres lo han experimentado, si nos quedáramos con el hombre con quien fue nuestra primera vez, sería un mundo de insatisfechas y traumadas, hay muchos primeros amores en la vida de una mujer, no es necesariamente el primero, en mi caso éramos niños, fue bonito, fue inolvidable, pero momentáneo, todos los amores son un aporte en la vida de un ser humano, bueno o malo ojalá todos fueran buenos.


Hasta que la muerte nos separe, puede ser la frase de un asesino serial, alguna vez leí un titular del periódico extra, donde un hombre había repetido esta frase y luego la mató a ella y se mató él. Creo que “hasta que la muerte nos separe” se ha romantizado mucho, no somos Romeo y Julieta
Los roles de género deben ser abolidos porque son la base de la violencia, yo he criado un niño muy sensible, si no le gusta el fútbol, está bien; que si le gusta jugar con sus amiguitas, está bien; que si quiere llorar, está bien. Es cuestión de adaptarse, si un hombre quiere quedarse en la casa cuidando los hijos, está bien; y si la mujer quiere salir a la calle y tiene un trabajo que le ayude a que su esposo se encargue del hogar, está bien; si la mujer no cocina pero hace otras cosas en casa, está bien.


Violencia es lo que vivía día a día, por medio de una mirada, una frase, lo que una persona hace para hacernos sentir mal. A veces los abusadores son muy buenos hijos, o buenos padres, pero son malos esposos o parejas Violencia es sentirme en una jaula, por eso no me gustan los zoológicos porque esos animales viven enjaulados, y yo me sentía así, todo el mundo me veía en una jaula bonita, pero mis ojos estaban muertos, como mi vida, como mis propósitos y mis días. Ahora he cambiado, puesto que no voy a permitirle a nadie más tratarme así, nadie se merece ser tratado así, Yo jamás he podido ser violenta.


En mí concepción de amor, influyeron mucho las novelas, me acuerdo que con mi abuelita vimos la trilogía de María la del Barrio, María Mercedes, Marimar como ella se dejaba pisotear, al final se empoderaba pero después de tanto y el típico niño rico que abusa de la chica humilde, también a mi abuelita le gustaba escuchar una canción de Isabel Pantoja, “Perdona si te hago sufrir”, ahí se ve que le está dejando y diciendo ya no te amo, y me parece muy bien.


También hay una película que me regaló mi novio de todo el colegio “The Notebook” se ve el transcurso de una relación de años y cómo va evolucionando.


Hay una canción que a mí me mueve mucho, me la dedicó mi hermano, se llama “Creo en mí” de Natalia Jiménez, me identifico porque relata que la gente no creía en mí y que yo aprendí a hacerlo, no puedo escucharla porque me hace llorar, dice la letra que no sirvo para nada, algo que mi ex esposo me decía siempre.

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El divorcio es una celebración

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